Los niños y jóvenes construyen la paz en Colombia

Heridas causadas por minas antipersonal, la pérdida de un ser querido, actos violentos en sus comunidades, dolor y desesperanza es la realidad que cada día viven miles de niños, niñas y jóvenes en Colombia.

Esa cruda situación fue la que alentó al cantante y compositor Juanes a crear en el 2006 la Fundación Mi Sangre como “una forma de saldar deudas históricas socialmente irresueltas a favor de nuestros pequeños, porque son ellos la más grande reserva de esperanza que tenemos, para que el día de mañana cuando sean hombres no se declaren la guerra”, puntualiza Juanes.

Curar las heridas del alma y permitir el goce pleno de los derechos de los niños es fundamental para cortar el ciclo vicioso de la violencia y avanzar en la construcción de paz. Para esto, Mi Sangre desarrolla programas de acompañamiento psicosocial y educación para la paz, en el marco de iniciativas innovadoras que utilizan el arte y la cultura como herramienta para la transformación social.

De victimas a ciudadanos de paz

Pazalobien me ha dado una luz de esperanza para sacar todo mi talento y las ganas que tengo de ayudar a mi comunidad”, así se expresa un joven afectado por la violencia en los barrios de la ciudad de Medellín (capital del estado de Antioquia) y que ha participado activamente del programa bandera de la fundación, Pazalobien.

Gracias a este proyecto, que busca desarrollar competencias ciudadanas para la sana convivencia a través de la formación en expresiones culturales y artísticas, más de 2,500 participantes han representado creativamente sus anhelos y realidades en obras de teatro, música, danza, artes visuales, diseño de cuentos y producción audiovisual. “A través del arte logramos amarnos, sanarnos y perdonarnos”, menciona Juanes en el más reciente video institucional de la fundación, quien además enfatiza que los niños formados en este programa se convierten en multiplicadores del aprendizaje y en líderes activos de su comunidad.

Una niña, testigo de los actos violentos que destruyeron parte de su localidad, expresa que por medio del proyecto Constructores de Paz pudo curar todas mis heridas. “Aprendí a sacar todo ese rencor que tenía en mi corazón y me siento aliviada”, comenta con una sonrisa de esperanza en sus labios.

Ahora su tarea es ser constructora de una cultura de paz, misión que la lleva a multiplicar sus habilidades de liderazgo, comunicación y resolución de conflictos en su comunidad para que se convierta en una localidad más pacífica y justa.

Como muestra del desarrollo de estas competencias ciudadanas, el programa propició la conformación del Consejo Municipal de Juventud de Cocorná (municipio ubicado al oriente de Medellín). Esta política pública local es liderada por un grupo de niños y jóvenes que buscan orientar prioridades en temas de salud, educación, cultura, medio ambiente, participación y protección de los derechos de la niñez.

La unión hace la fuerza

200,000 personas se han beneficiado directamente con los programas de la Fundación Mi Sangre, pero muchas más se han visto influenciadas con la cultura de paz que promueve la institución. Aliados en entidades públicas y empresas privadas, organizaciones sociales y universidades del ámbito local e internacional han depositado su voto de confianza en Mi Sangre, haciendo posible con sus recursos la ejecución de los proyectos de la entidad.

Todos aquellos que comparten la idea que el cambio es posible pueden vincularse a esta organización sin ánimo de lucro siendo multiplicadores de una cultura de paz y haciendo donaciones o trabajo voluntario. Quienes están por fuera de Colombia pueden hacer sus contribuciones a través de sitios web como causes.com, globalgiving.org y justgiving.com.

Para mayor información visita:

http://www.fundacionmisangre.org/

http://www.facebook.com/pages/Fundaci%C3%B3n-Mi-Sangre-Oficial/

@fmisangre

 

Por Carolina Salazar

Fotos: Fundación Mi Sangre

Etiquetas: , , , , ,
Facebook
StumbleUpon
Twitter
Google+1